Sarsanedas, Jordi

Biografia

Jordi Sarsanedas i Vives (Barcelona 1924) Escriptor. Es llicencià en lletres a la Universitat de Tolosa (Llenguadoc) i exercí de professor de llengua i de literatura francesa a Barcelona. Redactor en cap de “Serra d’Or”(1964-97), dirigí i interpretà teatre a l’Agrupació Dramàtica de Barcelona. Lector a la universitat de Glasgow i a Itàlia, traduí Vercors i Salinger, i féu versions franceses de poemes de S.Espriu i de M.Martí i Pol. Redactor d'”Ariel” (1947-51), publicà clandestinament el seu primer llibre de poemes, A trenc de sorra (1948). Com a poeta és autor, entre d’altres, de La Rambla de les Flors (1955), Postals d’Itàlia (1965), Fins a un cert punt (poesia 1945-1989) (1989, Lletra d’Or de 1990), Cor meu, el món (premi Crítica espanyola 2000) i L’enlluernament, al cap del carrer (premi Crítica Serra d’Or, 2002). Ha escrit reculls de contes, com Mites (1954), Plou i fa sol (1959), El balcó (1969) i De Famagusta a Antofagasta (1994). Ha conreat també el conte infantil (Eduard el mariner i el país de sota l’aigua , 1987; La derrota del cavall blanc i altres contes , 1995) i la novel·lística: Contra la nit d’Oboixangó (1952), El martell (1956) i La noia a la sorra (1981), premi Josep Pla. Ha escrit també treballs crítics, proses i articles. President de la secció catalana del PEN Club des del 1983, degà de la Institució de Lletres Catalanes (1988-99) i president de l’Ateneu Barcelonès des del 1997, fou guardonat amb el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes (1994).

Obra

“Jocs de quadrivis, amb xamfrans” dins Barcelona. 60 poemes des de la ciutat

La Rambla de les flors

Documentació

Article publicat a “La Vanguardia” el 08/06/2005 per Juilà Guillamon

En 1966 Jordi Sarsanedas publicó, en la colección Antologia Catalana, un prólogo a Cop de vent, una obra de teatro escrita por Josep Carner en el exilio belga; el prólogo incluye una teoría sobre las maneras que tiene el escritor de proteger su sinceridad. Cop de vent es la historia de una pareja que se separó. El marido regresa después de una larga estancia en África. La mujer se niega a la reconciliación. Él se mata, ella toma una dosis excesiva de somnífero. En el segundo y tercer acto, la obra introduce elementos fantasiosos, que recuerdan las películas de Bergman, con la pareja conversando en el cementerio, o el encuentro entre la dama y un marinero que es el hijo que nunca tuvo. Sarsanedas no ve en estos elementos fantasiosos un rastro del juego arbitrario del Carner juvenil, sino un procedimiento nuevo por el cual el Carner reconocido, el poeta público, introduce a otro Carner, distante y solitario. La exquisitez arbitraria y lo pintoresco, en lugar de poner una barrera, funcionan como una extraordinaria herramienta de comunicación. Luz que deslumbra Algo parecido sucede en la poesía que Jordi Sarsanedas (Barcelona, 1924) viene publicando desde que en el volumen Fins a un cert punt (Poesia 1945-1989) recuperó dos series de poemas inéditos que, finalmente, constituirían uno de los cuerpos de Cor meu, el món (1999), el primero de sus libros últimos, al que han seguido L´enlluernament, al cap del carrer (2001), Com una tornada, sí (2003) y Silenci, respostes, variacions (2005). Tomemos por ejemplo el poema Ambre de L´enlluernament, al cap del carrer, que se inicia con una referencia a “tabards de nit gruixuda” y militares que percuten en un atrio sin horizonte. Al tedio de la vida cotidiana, una vez han transcurrido los mejores años. La niebla negra de un largo invierno pesado se deshilacha y se arrastra hasta penetrar en la sangre. El efecto atmosférico reproduce el sentir del poeta. Es un tiempo pasado entre la niebla, en ausencia de claridad, de la certeza que da sentido a la vida. Entonces despunta en los dedos una piedra de virtud, una piedra de ámbar, con una luminosidad de miel, inesperado viático silencioso, a medio camino del cristal y del aire. El silencio nos conduce al interior de la piedra, donde descubrimos restos de insectos petrificados y crisálidas. La piedra ámbar es uno de los símbolos que Sarsanedas utiliza de manera recurrente, aparece en el poema que da título al libro cuando, al contemplar una calle con una luz que deslumbra, ve la gente como “formigues dins el bloc d´aquest ambre increïble que brolla i s´atorrenta”. También en Ambre los cuerpos de los insectos representan la vida humana, una vida atrapada en el interior de una gota de resina. Del mismo modo que la niebla se filtra en la sangre, nosotros nos introducimos en este mundo detenido, de miembros mecánicos, patas y élitros de insecto, de crisálidas que encierran una promesa de vida. La tercera parte del poema esboza una conclusión moral. Detrás de la oscuridad y el escalofrío, una luz humilde, encastillada en la minucia o la vastedad, otorga sentido a la muerte. Porque el ámbar representa la pérdida del ser pero, a diferencia de lo que sucede con la niebla, otorga una esperanza, como si la luz pudiera dar un sentido de valentía o de victoria a los gestos fijados para siempre.A continuación el poeta toma distancia de lo que se podría considerar una lectura demasiado literal de los símbolos que ha utilizado en el texto y en la última estrofa recalca que no hay lección: sólo los labios sellados, la fuerza persuasiva de la luz, el jardín de signos. En este bellísimo poema de Sarsanedas encontramos algunos de los mismos elementos que, casi cuarenta años antes, remarcaba en el teatro de Carner. Sarsanedas ha sido un hombre público, actor de teatro, redactor de revistas culturales, profesor y poeta que ha escrito desde el nosotros. Y ahora es un solitario, apartado de las responsabilidades de otro tiempo, camina por la ciudad y anota sus reflexiones. Revive el pasado (el recuerdo de la cabellera de una chica, en la playa, que le trae a los labios la palabra mustang). Y piensa en la muerte. El sentimiento de la muerte no le abandona nunca. A través de la imagen pintoresca, del preciosismo fantasioso de la piedra de ámbar, expresa una esperanza, de la misma manera que, en la obra de Carner, la aparición de los amantes en el cementerio y la irrupción del marinero representan también una contrapartida a la sórdida realidad del suicidio y del desamor. En Silencis, respostes, variacions hay un poema, “Moment sadoll”, que enlaza directamente con Ambre y L´enlluernament, al cap del carrer. Se apaga la resonancia de la última palabra y el poeta se sumerge en el silencio. El soplo de aire de la última sílaba se lleva la última brizna de sentido. Nos encontramos en un estadio preconsciente como el que en Ambre se representaba mediante el paisaje nebuloso. Entonces se produce “l´enlluernament definitiu”. El poeta inicia un camino de introspección que le lleva al corazón de su soledad hasta un momento de plenitud de la conciencia, saciado de inmovilidad, que Sarsanedas compara con un bloque único, mármol, diamante, llama quieta, luz petrificada. La fluidez de la vida, las conversaciones que rebotan, las razones del personaje público (el poema No vull?, en el cual Sarsanedas proclamal a superioridad de la duda sobre cualquier no, que yo imagino relacionado con las manifestaciones contra la guerra de hace un par de años), dejan paso al silencio cristalizado, que contiene la mirada congelada, la mirada del poeta que se proyecta en todo lo fungible y nos lo devuelve convertido en un instante único, que contrarresta la fuerza del “cop de vent”, entendido como “l´instant d´encegament que fa impossible la felicitat o la vida” pero también como “la vida mateixa”. Hay en estos poemas fundamentales de Sarsanedas una negación de la vida y una superación de la muerte que otorga la felicidad y el bienestar. Me gustaría que la lectura de estos poemas pudiera dar cuenta de la sensibilidad y la profundidad de la poesía del último Sarsanedas. Una y otra vez, a partir de la imagen obsesiva de la luz y las sombras (el mármol que se le antoja un moratón, la noche que cual tinta negra convierte en negro el verde de las hojas, el rojo del clavel y la silueta del hombre que riega el balcón), Sarsanedas consigue expandir el núcleo fundamental de su poesía en infinitas direcciones y multiplicarlo con innumerables repliegues. Traduce su malestar en imágenes emocionantes como la del vapor viejo con la inútil chimenea, o la de la ventana con voces, que a mí me hace pensar en calles de un pueblo fantasmagórico, el piso bajo con la cocina, de donde nos llega la conversación de les padrines, la ventana representa el umbral entre la vida y la muerte, entre la cordura y la sinrazón. Capta al vuelo la ilusión de pureza que dispersa la negrura, el frío tabardo de las brumas deja paso a una sonrisa redentora. Y después están esos poemas magníficos en los que, a la manera del Carner melancólico y escéptico, ensalza la “vida blana i fervent”, sorprendida en un abanico, “un tel de ceba” o una pared de piedra seca. Canta la arcilla “llisquent” (y las manos del alfarero con sus guantes de tierra brillante) y se maravilla con la simplicidad del dibujo labrado al buril. Y frente a su soledad expectante, a su humildísima disponibilidad de hombre bueno, dibuja la multitud informe que le rodea en el andén de los días laborables y en el aluvión impreciso de la Rambla. Durante años, cuando yo le conocí, Sarsanedas vivía consagrado a sus tareas como profesor y jefe de redacción de Serra d´Or. Trabajaba hasta el agotamiento (un poema, “Alliçonament”, habla de sus célebres somnolencias), hasta el extremo que el hombre público casi ahoga al creador. En 1999 Cor meu, el món abrió uno de los ciclos más importantes de la poesía catalana contemporánea, que tras cuatro títulos iguala, sino supera, lo bueno que Sarsanedas escribió en su juventud, que fue mucho. Regracio.

Entrevista publicada al diari “Avui” el 12/05/05 per Francesc Bombí-Vilaseca

“Proclamo el goig i l’alegria de mirar”

F.B.V. Està en plena forma…

J.S. Precisament he passat un parell d’anys de molt mala salut, però acceptant aquestes condicions estic relativament bé. Hi ha estones que tinc ganes d’escriure i escric i d’altres que no tinc ganes de fer res. Potser és normal…

F.B.V. Al llibre de poemes Silencis, respostes, variacions hi ha un grup de poemes sobre la mort i el dolor…

J.S. Crec que són respostes als moments de la vida, que també representen pensar en la mort, això hi és. En realitat, diria que aquesta poesia meva és molt sincera, molt espontània. Els poemes són respostes al silenci fonamental de l’univers, al misteri. A la realitat indubtable i dura i al mateix temps a l’enigma del que hi ha sota aquesta realitat, cal respondre-hi com pots en el moment que pots amb l’esperança que tingui sentit.

F.B.V. Això té a veure amb l’edat?

J.S. Quan jo era petit un home de 80 anys era gairebé impensable, els vells en tenien 60 i molta gent es moria als 55. Potser a aquesta edat tens més consciència de la fragilitat i del temps que passa.

F.B.V. Darrerament ha rebut alguns homenatges i s’ha escrit un llibre sobre la seva obra narrativa.

J.S. Sí, el fet que un xicot hagi dedicat una tesi a la meva obra és molt falaguer, evidentment. Tanmateix, considero que he treballat poc. Acostumo a dir que he viscut molt distret, fins i tot en el sentit etimològic: moltes feines m’han distret de la meva obra, algunes per guanyar-me la vida, però tot el que he fet ho he fet de bona fe. M’he dedicat molt a l’ensenyament, especialment al de la llengua i la literatura franceses, no me’n planyo, i he fet discos, m’he dedicat al teatre… Moltes coses que m’han anat distraient d’escriure.

F.B.V. Però totes aquestes distraccions formen part de la seva obra i l’enriqueixen, també.

J.S. Per això no em semblen malament. En el fons gairebé diria que no he fet res que hagi estat només per les pessetes, que sempre he pogut tenir la impressió de servir alguna cosa que valia la pena. Una feina a la qual m’he dedicat ha estat la de redactor en cap de “Serra d’Or” durant molts anys i amb molta feina, perquè en aquells temps, com es feia una revista? Amb un pot de goma i un pinzell, deien abans, i amb Letraset… Ha estat feina que s’ha anat fent.

F.B.V. Què considera que en quedarà, de vostè, els llibres o més aquest vessant?

J.S. M’agradaria que els llibres quedessin, perquè la feina si té conseqüències és en la gent, i si alguna utilitat té tot plegat, doncs magnífic. Tinc l’esperança que els llibres quedin en un racó de biblioteca i alguna vegada algú els obri…

F.B.V. Com descriuria la seva obra?

J.S. Neix de les ganes d’escriure, però no sé ben bé per què. Crec que a l’origen hi ha la lectura, abans que escriptor he estat algú que ha llegit i que ha dit: “Home, doncs jo potser també puc fer alguna cosa”. En tot cas he tingut la consciència que escriure és una activitat que pot ser útil per al creixement individual. La poesia, que em serveixi per créixer una mica.

F.B.V. Com se l’ha plantejada, formalment, la poesia?

J.S. No me l’he plantejat. He acceptat escriure d’una manera potser una mica caòtica i fiant-me de l’espontaneïtat en cada moment. Evidentment la forma es pot analitzar, però personalment escric com em surt. Realment sóc molt poc metòdic, o gens.

F.B.V. En algun moment s’ha definit com a postnoucentista…

J.S. Quan deia això volia dir amb una atenció tanmateix a les formes sinó a la llengua, a la correcció. M’havia definit també com a postsurrealista, aquestes coses que es diuen perquè en aquell moment et fan gràcia i potser expressen alhora una certa veritat.

F.B.V. El sentit de la llengua no és espontani.

J.S. En certa manera sí, en el sentit que escric amb una llengua que per a mi és ben bé la meva, hi ha moltes paraules heretades. D’on ve la llengua? Bàsicament la meva llengua és la de les meves dues àvies, i damunt d’això dels poetes, també. Ahir em vaig adonar que en un centre de rehabilitació funcional on faig exercicis, d’una peça de plàstic escumós que s’ha de trepitjar en diuen una màrfega… Em va agradar, la paraula, encara que evidentment una màrfega era una altra cosa, però ja no n’hi ha, o potser ha quedat substituïda pel futon japonès… Les paraules canvien els usos, com el catre, que avui es fa servir com un sinònim familiar de llit, però que era un llit fet amb dues X de fusta que s’obrien i al damunt hi havia una lona… Era un mal llit plegable que es podia tenir en un racó… Podria ser pràctic, en un pis d’aquests de vint-i-cinc metres…

F.B.V. En aquest darrer llibre de poemes hi ha una secció de haikus. D’on venen?

J.S. El meu pare havia estat professor d’urushi (laca japonesa), i tenia un cert interès en el Japó, tot i que no hi havia estat mai. Jo n’he tingut una mica també, de sempre, i vaig estar quatre o cinc dies a Tòquio, tot i que és com si no hi hagués estat… Tinc un cert interès per la poesia japonesa, però la suite de deu haikus d’aquest llibre és tot el que he publicat, i n’estic bastant content. Realment l’haiku és una mica anecdòtic, dintre la meva obra, i fins i tot el sotmetre’m a una mètrica.

F.B.V. La mirada té molta importància en aquests poemes.

J.S. Això té a veure sobretot amb la importància de mirar. Un gos ensuma, un ocell mira i els homes som com els ocells. És cabdal mirar el món i totes les coses. Proclamo el goig, l’alegria de mirar i la necessitat de fer-ho, com a contacte capital amb la realitat, que és allò que es mira. I tocar, també.

F.B.V. El que es mira davant del que es veu.

J.S. Veure està molt bé, però mirar és millor, és posar-hi intenció i voluntat.

F.B.V. La poesia serveix per explicar-se a si mateix o per explicar-nos als altres?

J.S. Jo crec que la poesia és per a un mateix. Quan escric ho faig essencialment i fonamentalment per a mi. Cada moment és una possibilitat de realització personal, i l’operació d’aquest mirar i tocar es resol en el poema. Com que aquest poema m’ha anat bé, te l’ofereixo perquè potser a tu també t’hi anirà, i per això no em sembla indecent de publicar-lo. Després de qui ha escrit el poema hi ha qui el llegeix, i amb molta autonomia.

F.B.V. La poesia és un diàleg amb un mateix. I els contes?

J.S. L’escriptura de contes és més deliberada, menys espontània. De tota manera, els textos que he escrit, sobretot darrerament, sovint no són tan lluny de l’estructura mateixa dels contes. Al llibre de narracions més conegut i el primer que vaig escriure, Mites, els contes neixen de la poesia, llisquen cap a la prosa, prenen la forma d’una narració, però estan bastant emparentats amb la poesia. Els contes, pròpiament, m’han fet gràcia i espero que puguin fer gràcia a algú altre; ara bé, quan es produeixen aquests textos que tanmateix queden contaminats de poesia la funció és més o menys la de la poesia, també.

F.B.V. Un dels tòpics de la poesia és la soledat davant del món, i una certa mala llet, mentre que vostè fa gala de la bonhomia i la bona fe…

J.S. La meva actitud constant és d’obertura al món i de bona fe a la gent que ho accepti. No crec que hi hagi mala fe en la meva poesia, potser miraré de posar-n’hi una mica d’ara endavant… Hi ha tota una tradició del poeta maleït, però no és la meva, encara que per a molta gent sigui la més atractiva. Poetes que estimo i que m’han estat útils i que considero, començant per Baudelaire, Lautréamont, sí que són d’aquesta corda, però Salvat-Papasseit, per exemple, té mala llet? Més aviat fins i tot peca d’ingenu, de vegades. Potser tendeixo a veure el tarannà benèvol, que en el fons ja es troba en molts dels nostres poetes.

F.B.V. Quins han estat els seus poetes de capçalera?

J.S. No ho sé, tot el que he llegit, des dels medievals fins a T.S. Eliot, Ezra Pound, Guillaume Apolinaire, Foix, Riba, Sagarra… En realitat, per a mi, els primers poetes són els que t’ensenyen a classe, que els llegeixes i de vegades són vàlids i d’altres no. De fora de classe, per a mi els primers són Sagarra i Salvat-Papasseit. Recordo que a casa el meu pare tenia L’irradiador del port i les gavines, de Salvat, i també el primer llibre de poemes de Sagarra, amb aquell poema de Joan de l’Ós, i encara recordo la il·lustració de la coberta, molt barroca. Lorca, també m’ha tocat, de molt jovenet.

F.B.V. Com recorda els seus inicis en el món de la literatura?

J.S. Hi havia un deure de fer el que es pogués, i de ser el que es pogués ser. Vaig començar a escriure poesia, però no per deure, sinó que vaig trobar que era natural que ho fes.

F.B.V. Com veu el conjunt de la seva obra?

J.S. Incompleta! Fragmentària. M’agradaria poder escriure encara bastant, en allò que en diu l’Espinàs el temps afegit. De tant en tant em pregunten si escriuré memòries, i ara crec que potser sí, d’una certa manera, tot i que en part els llibres ja són unes memòries.

F.B.V. “I res és meu / -cap mèrit, cap esforç- / llevat d’aquesta / humilíssima disponibilitat”. ¿No es contradiu, publicar llibres amb aquesta humilitat?

J.S. No són pas tants llibres! Uns quants llibres de contes, dues novel·les comptades, alguns de poemes, poca cosa…

F.B.V. Una mica de talent es deu reconèixer, suposo…

J.S. Esperem que sí, i la voluntat d’art hi és. Ho he fet el millor tècnicament possible. Quan em trobo textos mal redactats m’indigna, vull dir que sóc exigent, i quan trobo errors greus en textos d’altres penso: “Vés a saber quines rucades dius tu, d’aquest tipus, o quines frases mal fetes fas…”.

F.B.V. ¿La realitat fa la paraula, però la paraula també crea una realitat?

J.S. Evidentment, la redacció, l’acte d’escriure, té vida pròpia, i això crea una mena d’espontaneïtat no del personatge sinó de l’acció. De tota manera, pel que fa a la poesia m’agrada considerar-la fidelment encarada al món i al temps, a la geografia i a la història.

F.B.V. Al llibre Paraules per a unes imatges hi mostra una relació estreta amb el món de l’art…

J.S. És un llibre que en realitat és un conjunt de feinetes editorials…

F.B.V. Però també l’últim poema de Silencis, respostes, variacions té molt a veure amb l’art…

J.S. Sí, i tant. És allò del mirar que dèiem… Mirar la natura, mirar la gent i mirar les coses que fa la gent. M’interessen les arquitectures, l’arqueologia, i és clar que també el que fan els artistes. Aquell poema és una ensalada en record de dues exposicions.

F.B.V. Una ‘ensalada’ que és un poema en diverses llengües…

J.S. Em va fer gràcia. Fins i tot diré que n’estic una mica malcontent, perquè el plurilingüisme em queda una mica falsejat. Per a mi pesa molt el francès, perquè ha estat una llengua que tècnicament i professional he treballat molt, però així i tot no és fidel. Hauria quedat més tranquil si les llengües, a part del català, haguessin quedat més equilibrades, hi hauria volgut donar més pes a l’italià i a l’anglès.

F.B.V. És un poema que només podran llegir els qui entenguin les diverses llengües que hi són reflectides…

J.S. Protesto, m’insurgeixo contra això! Cal canviar l’ensenyament de les llengües i s’hauria de tenir un coneixement general com a mínim de les llengües romàniques. Per a nosaltres entendre l’italià, el portuguès, el francès… hauria de ser normal.

F.B.V. ¿La poesia ha d’aspirar a un públic general o especialitzat?

J.S. Jo crec que la poesia ha de ser en general a l’abast de tothom, i que en treguin el que puguin. En aquest llibre crec que els haikus, per exemple, són a l’abast de tothom, per llegir-lo no cal saber què són, i de fet el llibre no diu que siguin haikus, podrien ser només coses curtetes, i llegir-los només demana una mica de sensibilitat, posar-se en sintonia amb l’escriptor i avall, i això és en general el que demana la poesia.

F.B.V. ¿L’estem perdent, aquesta sensibilitat?

J.S. Espero que no. Potser la gent que llegeix poesia són una minoria, però sempre ho han estat, i potser hi ha més lectors ara que abans. Es clar que per llegir poesia s’ha de saber llegir bé.

Article publicat al diari “Avui” el 28/04/05 per Jordi Llavina

Aire, que no vol dir vent

“Més aire que desigs”, reclama Sarsanedas en el poema inaugural d’aquest llibre. Aire que batega a la pell, una certificació de la vida. El vent, pel “tall de cada fulla”, hi passa “bonhomiosament” (es tracta, doncs, d’un vent sense malícia, a la mesura humana; d’un vent civilitzat, i, en el millor sentit de la paraula, bo). Un vent que fa sentir “als cabells, a la pell” tot just una “carícia somiosa”. Tot plegat, una delicada manera de començar un llibre en què la vida es mostra molt rica d’interiors, però a la vegada girada de portes i finestres enfora. Deliberadament abocada enfora. Hi ha, en tot moment i en tot vers, un desig assedegat de vida, de retenir l’instant, de compartir amb el lector allò que Ferrater en va dir l'”escata de llum” -que em sembla recordar que vibrava a l’extrem d’una ungla de noia. Sarsanedas, per contra, es refereix a l'”escata d’argent ferida” de la mirada-. Aire, doncs. No pas un vent malcarat, que escombra, sinó tot al contrari. Airet lleu, de la naturalesa del que prescrivia un perspicaç “home del temps” com Carner. Cap alè d’aire que pugui escabellar o fer cloure els ulls. Els ulls, aquí, com en els darrers llibres del poeta, es mantenen persistentment, tossudament oberts. Als terrats -escriu una mica més avall- “el vent desplega glòria, / glorieta de fira, només”. Fora vanitat del món, també. Aquí hi llegirem, hi sentirem, hi coneixerem una encesa declaració d’aferrament a la vida. Aquest Sarsanedas de gran potència creadora dels últims quinze anys -d’ençà de la certa represa que va constituir el llibre Cor meu, el món (1999); una etapa d’escriptura febril, que ha tingut dues altres fites notables en L’enlluernament, al cap del carrer (2001) i Com una tornada, sí (2003)- mostra, salvades les distàncies, una actitud que pot recordar la dels vitalistes sense fissures Pere Quart i, fins i tot, Blai Bonet. Pel que fa a l’estil mateix, però, Sarsanedas manté més afinitats amb Pere Quart que no pas amb el de Santanyí.

EL PAS MENUT DE LA GUINEU

Silenci, respostes, variacions: una vegada més, el títol no em convenç gens ni mica. Trobo que fa poca justícia a la poesia que conté el llibre. Si se’m permet la gosadia, Sarsanedas no acaba de sortir-se’n, en això dels títols (Brossa, en canvi, que per mi no és un poeta gaire digne d’esment, titulava molt bé. És més, penso que sovint en el títol s’exhauria la poesia d’un llibre seu). Ara bé, també cal reconèixer que aquesta enumeració titular pot donar una idea prou justa de la substància de l’obra. En aquell poema inicial que deia, sota l’expressió d’un desig, hi havia un avís: “Suposo, endevino / el pas menut, secret, de la guineu”. Bé, val més una guineu que no pas un llop. La guineu és un animal infinitament més simpàtic i, de totes totes, menys sanguinari que el llop (els llops, en la literatura i en les muntanyes, tenen de sempre molt més mala premsa -considereu-ne els ullals i, encara més, la gola-. Les guineus es fan un fart de carn de gallina, d’acord, però amb prou feines podrien fer mal a un home). De moment, la guineu no les pot heure (per tant, deu proclamar que són verdes). Se n’endevina, però, el pas secret. No hi ha, en aquest nou llibre de Sarsanedas, gaires referències a la mort. Al pas del temps, sí. Però a la mort, no. I, en canvi, sí que hi ha un desig confiat de permanència més enllà de la mort. Un desig, gairebé un convenciment, que proporciona un sentit religiós -llegiu-ho en el sentit etimològic, recte- a la nostra existència. “Tot per sempre perdura / sota la cendra” (tot allò, fundat -com volia Hölderlin- pels poetes, o no: tot allò simplement viscut, que no es consumeix en l’intent ni en l’experiència). “A l’aigua, / la persistència s’hi emmiralla”. Formalment, Silenci, respostes, variacions em sembla un llibre més lleuger en comparació amb els seus llibres més recents, els que formen part d’aquesta segona gran etapa de la trajectòria de Sarsanedas -que arrencava del final de Fins a un cert punt (Poesia 1945-1989), però que sobretot cal fixar amb la publicació de Cor meu, el món-. Hi predomina el poema curt, concís i contingut, amb joies com ara Un sol dia: “Grill rere grill / entre l’índex i el polze, / em nodreixo de la seva llum / pausada, inacabable, / fins a la fi del món”. Aquest és un poema molt valuós i molt representatiu en, com a mínim, dos aspectes. Estilísticament, diria que resumeix molt bé la manera de fer de Sarsanedas: cura severa en la tria dels mots, ús habitual del polimetrisme i sentit del ritme ben acomplert. Quant a l’actitud, els versos citats -i els cinc que n’he escamotejat- s’adiuen perfectament amb aquest aferrament a la vida; però un aferrament sense desesperació, sense cap gest agònic. És com aquell qui escura la copa, que ja no conté sinó escasses gotes de vi. I troba que el licor que guarden aquelles poques gotes és més dolç i saborós que mai.

AUSCULTACIÓ DEL MÓN

En un altre bell poema, s’hi expressa “la fidelitat a cada batallada”. Un poema que al·ludeix a vells trens, en què “la fusta, rossa, / hi gemega i es plany, / llagrimeja vernissos”. Esplèndid. En un de més enllà, el poeta referma la seva aposta per “viure amb la finestra oberta”. Ulls i mans, hi surten pertot. Ulls: “el somni de fitar / als mirallets clarors d’eternitat”. Més ulls: “com si diguéssim ulls / al vèrtex mateix de tu mateix”. Un vèrtex molt sensible, que ho registra tot. I mans. Les mans que han arrugat paper (en el magnífic Ningú no viu de franc). Les mans que creen, les dels homes que se’n serveixen amb plenitud (en un altre poema molt destacat, Homes d’ofici, que pot dur a la memòria l’inoblidable L’ofici que més m’agrada, de Salvat-Papasseit). La mà del poema Cinc: “Tota la mà s’ensenyoreix / del món sencer”. La mà que abasta, o que dibuixa els límits. La mà que acaricia o estreny. I, tot i aquest ús de sentits tan actius com el del tacte o fins el de la vista, no podem passar per alt el de l’oïda. El silenci del títol, que serveix al poeta per deglutir tanta experiència, també, vinguda de fora. Per fer-ne record amb forma de vers. Les veus de darrere la cortina estableix una suggestiva distinció entre els verbs escoltar i entendre, però, tant com això, advoca per la missió creadora del silenci del poeta. “El meu silenci escolta, / s’exhaureix en la feina d’escoltar”. La vida és a l’altra banda de la cortina, però també part dedins de la finestra. Que per molts anys el poeta pugui continuar escoltant, i nosaltres entendre la seva pausada auscultació del món.

Links

http://www.uoc.edu/lletra/noms/jsarsanedas/

Jordi Sarsanedas a Lletra

http://www.escriptors.com/autors/sarsanedasj/

Jordi Sarsanedas a l’AELC

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2275

Jordi Sarsanedas